Y ¿de qué va el #ArrimonConsensuado?

El froteurismo o frotismo es conocido como la parafilia consistente en la excitación erótica mediante el rozamiento del órgano genital o diversa parte del cuerpo con el cuerpo de otra persona sin su consentimiento. René Zubieta ha descrito la conducta como “rozar lujuriosamente el cuerpo de otras personas” en lugares públicos.

 

En el español que se habla en México, ese rozamiento es conocido como un “arrimón”. El “arrimón” en dicho país es una práctica de mal gusto y prevista como uno de los delitos sexuales (abuso sexual) a que se refiere el Código Penal para el Distrito Federal. Pero ¿qué pasa cuando el “arrimón” es ejecutado en una persona que ha brindado su consentimiento para ello?

 

Esa respuesta la tendría que brindar alguien que ha mostrado su disposición a recibir un “arrimón”. El movimiento #ArrimonConsensuado agrupa a personas en dicha situación:

 

#ArrimonConsensuado es una comunidad creada y dedicada para consensuar arrimones en el metro de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey a personas mayores de 18 años, regidos bajo una normativa estricta para garantizar la seguridad, integridad y discreción de quienes gustan de tener un viaje placentero (enfocado a las damas) con personas confiables, respetuosas y responsables porque…

“El acoso sexual es un delito, el #ArrimonConsensuado no”. [sic]

 

La cuenta de Twitter de este movimiento tiene más de 16,000 seguidores. Algunos de los miembros de esta iniciativa han recibido una pulsera que los identifica como “arrimoneros” o personas dispuestas incurrir en una especie de froteurismo consensual durante su trayecto en un viaje en transporte público.

 

Pero el “arrimoneo” no es un monopolio ni es sólo para quienes han sido distinguidos con la pulsera “oficial”, ya que existen otros métodos se identificación, según Milenio:

Los fans de los arrimones aprenden a identificarse mutuamente dentro del vagón con una prenda que sirva de señal, normalmente un listón rojo en la muñera derecha indica disposición para el arrimón.

 

Sir Pretender se ha pronunciado así sobre las mencionadas pulseras distintivas en el MetroBus de la capital mexicana:

No obstante las opiniones sobre la pertinencia del “arrimón” se encuentran divididas:

Karen Ileana ha invitado al análisis del tema, de la siguiente manera:

La edición electrónica de la revista Chilango recoge la siguiente estadística sobre el abuso sexual en el transporte público de la ciudad:

Desafortunadamente, como reveló una investigación realizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), siete de cada 10 delitos que se reportan en el Servicio de Transporte Colectivo son por abuso sexual.

 

Sin embargo, no todas las agresiones sexuales se denuncian, ‘la prisa, el temor, el pudor, el tiempo, la burocracia en los ministerios públicos, entre otras razones, muchas mujeres prefieren no denunciar las agresiones’.

Con la gran demanda (y acaso insuficiencia) que caracteriza al Metro y otros sistemas de transporte público de la capital mexicana, es esencial que las reglas de convivencia sean claras para que las conductas indeseadas se denuncien y castiguen, mientras que las deseadas o consensuadas puedan ocurrir libremente y sin importunar a los demás usuarios.

 

Abril 15 de 2015.

 

TRC

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