Odile causó daños en Sinaloa, no sólo en Los Cabos

El fenómeno meteorológico identificado como Odile ha azotado diversas entidades de México situadas a orillas del Océano Pacífico y el Mar de Cortés entre el 15 y el 17 de septiembre de 2014. La cobertura de los medios de comunicación dominantes [en] se ha concentrado en los daños e inconvenientes sufridos en las regiones turísticas como Los Cabos [en] y Cabo San Lucas.

No obstante, los daños han sido severos en entidades como Sinaloa y Sonora, que si bien son menos conocidas por sus destinos turísticos, tienen gran influencia en el ámbito productivo del país. Las historias de lo ocurrido ahí han sido casi reservadas sólo a los medios regionales. El periódico El Debate, por ejemplo, informó sobre las consecuencias del fenómeno en el ámbito agrícola (principal actividad económica de la región) específicamente en el municipio de Guasave:

 

Aunque no se han cuantificado, es un hecho que la humedad que generaron en la región las lluvias del huracán Odile provocarán daños en los cultivos de hortalizas que de manera temprana se habían establecido.

 

Por otra parte, el mismo medio informó sobre las afectaciones a otra actividad económica de la zona: la pesca.

 

Lo que debería de ser días de gloria, trabajo y actividad dentro de las comunidades ribereñas dedicadas a la pesca de mariscos, hoy es un lamentable panorama de incertidumbre y desespero pues hasta ayer no se podía trabajar por el mal estado del clima.

 

Odile in Baja

 

Adicionalmente, se utilizó el término “devastación” para describir los efectos del fenómeno en la región playera de “Las Glorias”, donde los daños materiales fueron considerables.

 

Olivia Ruiz de El Regional (periódico estrictamente local del Municipio de Guasave) comentó:

 

Las marejadas que han destruido las casas que estaban muy cerca del mar, los restaurantes que se instalaron en la playa y el espacio construido por el Ayuntamiento con andadores, barda y palapas, ahora están desaparecidos, destruidos casi en su totalidad.

 

La autora en comento hizo también un análisis sobre la responsabilidad de los afectados:

 

Cada año, o casi dos, sucede lo mismo. Las marejadas destruyen todo lo que está a su paso y el mar, reclama su espacio . Es la naturaleza, y contra ella nada se puede hacer, solamente prevenirse y no construir en los lugares que pertenecen al océano… Hace tiempo, el Ayuntamiento reubicó a los restaurantes, pero los dueños de éstos, insistieron en ponerlos de nueva cuenta muy cerca de la playa. Y aquí tenemos el resultado.

[Para leer expresiones ciudadanas sobre este tema, puede consultar el post del autor para Global Voices]

 

En mi opinión, la gente de la región debería exigir a los gobiernos locales medidas contundentes para prevenir los desastres, para evitar construcciones en zonas de riesgo y para hacer las obras de ingeniería necesarias para proteger a los pobladores y sus actividades productivas. Es claro que no basta con que los gobernantes se tomen la foto con los damnificados y entreguen despensas o artículos de limpieza y reconstrucción. Adicionalmente, los locales deben hacer un mejor uso de los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que permitan evaluar la gestión de los actuales y pasados servidores públicos involucrados en temas de ordenamiento territorial, aguas y protección civil.

Septiembre 17 de 2014.

TRC

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