“Manuel” e “Ingrid” dejan severos daños en México

¿Dónde quedó el Estado?

La mayor parte del territorio de los Estados Unidos Mexicanos se encuentra afectada por fenómenos meteorológicos (tormentas) que han dejado una estela de destrucción y desolación. Tamaulipas, Guerrero, Veracruz, Michoacán y Sinaloa (no necesariamente en ese orden) han sufrido los daños más severos.

En momentos como este recuerdo cuando Lorenzo Córdova, ante la crisis ocasionada por la epidemia de influenza en 2009, se regodeaba al señalar cómo la gente que cuestionaba siempre al Estado, se inclinaba hacia este para buscar que solucionara la situación.

Lo menciono sólo porque no creo que el Profesor Córdova pueda hacer el mismo señalamiento en esta ocasión, en la que es evidente la incapacidad del Estado para brindar ayuda oportuna y suficiente a los habitantes de todas las entidades afectadas. La catástrofe simplemente ha superado la capacidad de reacción del Estado.

El titular del Poder Ejecutivo, nuevamente ha demostrado su incapacidad de “salirse del guion” (de despeinarse, dirían algunos) y actuar de manera inmediata y pertinente. Y es que la tormenta en Guerrero y Veracruz no comenzó el domingo 15 de septiembre de 2013, no. La emergencia comenzó el viernes 13 de septiembre, cuando la prioridad del gobierno federal era liberar la Plaza de la Constitución (Zócalo) de manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y simpatizantes, a tiempo para poder organizar los festejos del Día de la Independencia.

Mientras el 16 de septiembre por las calles del Distrito Federal desfilaban contingentes del ejército y la marina armada, donde se alardeaba de la capacidad de auxilio a la población y se exhibían cocinas comunitarias para casos de desastre, en Guerrero ya habían comenzado los actos de rapiña a tiendas de autoservicio, ante el desabasto inminente y el hambre de la población.

En una joya más del clasismo mexicano, fue evidente la prioridad del gobierno federal para no incomodar a los turistas (nacionales y extranjeros) y sacarlos de la zona de desastre a como diera lugar, en aviones de la Policía Federal, del ejército, de la marina armada o de aerolíneas comerciales pero sin costo (se dijo); todo ello antes de pensar en llevar apoyo a las zonas más remotas, a las comunidades más afectadas y a la gente más pobre. Muchos de éstos siguen sin recibir la ayuda de su gobierno… pero los turistas ya están en el Distrito Federal, esa fue la prioridad.

Estas personas se preguntan ¿dónde está el Estado?
Estas personas se preguntan ¿dónde está el Estado?

Un signo más de la inoperancia del Estado es la construcción voraz que por años se ha llevado a cabo en las zonas turísticas (Acapulco, especialmente), creando resorts o zonas residenciales, algunas de gran lujo otras no tan glamurosas, la mayoría de ellas en contravención a estudios topográficos, ambientales y de viabilidad, pero con el permiso de los gobiernos (local y federal) a consecuencia de evidentísimos actos de corrupción. ¿Quién va a rendir cuentas por esto? Acertó usted: Nadie.

Cartón de Magú para La Jornada.
Cartón de Magú para La Jornada.

Los fenómenos identificados como Ingrid y Manuel han dañado gravemente una amplia porción del territorio nacional, lo cual debería obligar al Estado a reaccionar con toda su capacidad y, en caso de incapacidad o insuficiencia, concretar los acuerdos que permitan la recepción de ayuda de otros países ¿Dónde está la llamada comunidad internacional en estos casos? No está en Siria, ni está en México; la población de ambos países está en riesgo, mientras que la ayuda de la comunidad internacional es virtualmente inexistente.

La gestión de Enrique Peña será marcada por estos fenómenos meteorológicos que deberían obligarlo a salir del guion, a improvisar, a probar los verdaderos alcances de su “Pacto por México” y su utilidad real para la población que necesita de su ayuda. Aún con todo lo que ha ocurrido es temprano para descalificar el resultado de la labor de Peña. Basta mencionar que el manejo de la crisis comenzó tarde y de manera notoriamente insuficiente, pero podría mejorar y enmendar sus yerros llevando alivio a todos, incluyendo a los más necesitados en las comunidades más remotas y poniendo en acción un esquema de reconstrucción y prevención, sustentable y en esta ocasión, alejado de la corrupción que por tantos años ha operado en detrimento de los más vulnerables.

Septiembre 20 de 2013.

TRC

©

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