¿De qué va la #ReformaEnergética que propone Enrique Peña?

¡Para que no le digan y no le cuenten!

 

Mucho se había hablado sobre la propuesta de reforma en materia energética que presentaría el titular del poder ejecutivo federal. Hoy, 12 de agosto de 2013 finalmente Enrique Peña presentó al público esta iniciativa que junto con una reforma fiscal (IVA en alimentos y medicinas) son las más trascendentes y ambiciosas para la mayoría de analistas y espectadores de la escena política. Son pues, las llamadas “reformas estructurales” que desde hace varios años necesita el país, en la opinión de los que dicen conocer de estos temas.

 

Resulta curioso cómo mucha gente habló y escribió ad nauseam sin conocer el texto de propuesta que Peña presentaría. Por una parte hubo quien elogió a Peña o quien dijo que habría que defender la propuesta “hasta en las calles”, mientras que por otro lado, muchos se dieron golpes de pecho y se rasgaron las vestiduras para “defender el petróleo que es de todos los mexicanos”; también hubo quien se limitó a decir que “el PRI quiere privatizar PEMEX y entregarlo a las empresas extranjeras”.

 

La iniciativa de reforma contenida en un documento en formato .pdf (29 páginas) se refiere en dos grandes apartados a hidrocarburos y a energía eléctrica. Me pronunciaré exclusivamente sobre apartado relacionado a hidrocarburos (y petróleo), por el momento.

 

Peña propone reformas al texto constitucional en los artículos relativos a actividades monopólicas y a dominio de la nación sobre recursos naturales. ¿Qué es lo que propone?

 

En concreto:

 

  • Busca suprimir la restricción existente para que el Estados utilice contratos con empresas para la explotación de hidrocarburos, es decir, para su extracción y su aprovechamiento.
  • Pretende sustraer a la petroquímica básica del catálogo de “áreas estratégicas del Estado” para que éste, o bien, el sector privado o social participen en el procesamiento de gas natural, la refinación del petróleo, así como el transporte, distribución y almacenamiento de dichos productos.

Y eso ¿de qué serviría según el Sr. Peña Nieto?

 

  • Se descubriría igual o mayor volumen de reservas petroleras.
  • Se incrementaría la producción de petróleo, que es de 2.5 millones de barriles diarios a 3.5 millones en el largo plazo (2025). La producción de gas natural también aumentaría.
  • Los recursos producto de estos cambios se destinarían en primer lugar a fortalecer el sistema de seguridad social, a brindar educación de calidad e invertir en infraestructura, para generar un desarrollo incluyente.

¿Debemos creerle al señor presidente?

 

Naturalmente no es mi intención invitar al público a creer o no en los anuncios de la clase política. Eso es algo que cada quién debe decidir, no obstante, sí puedo puntualizar algunos aspectos de utilidad para quien busca entender mejor la propuesta de Peña.

 

Lo primero que hay que decir es que se trata sólo de una iniciativa de reforma, no una reforma que debe entrar en vigor hoy mismo o exactamente en los términos que se encuentra planteada. En un sistema de distribución de competencias y del poder como el mexicano, corresponde al poder legislativo (diputados y senadores) reformar o no el texto constitucional. Los días del “absolutismo presidencial” quedaron atrás hace ya varios años.

 

Por otra parte, una reforma como la planteada necesariamente debe estar acompañada de nuevas leyes reglamentarias o de profundas modificaciones a las ya existentes; de estos cambios no se habla en el documento que difundió hoy el presidente, de manera que habrá que estar muy al pendiente de ellos. Baste mencionar el ejemplo de la “reforma penal” tan mencionada en la anterior administración y que a 5 años de ser aprobada por los legisladores se encuentra, lejos, muy lejos de poder implementarse.

 

Top Oil companies
¿En serio se va a privatizar PEMEX?

 

Algo que sí hay que destacar es que el texto analizado no menciona en párrafo alguno que el petróleo o los recursos naturales serán vendidos al mejor postor, o que estos deberán ser controlados por entidades ajenas al Estado. Que no haya confusión, pues la propuesta de Peña es clara en el sentido de mantener al Estado como rector en esta materia.

 

Asimismo, debe identificarse que los beneficios que busca obtenerse son meras estimaciones; la ciudadanía debe comprender que ni por mandato constitucional, ni por decreto presidencial, un sistema de negocio o una empresa como PEMEX, se hará más redituable que Apple, Facebook, Gazprom o alguna otra de las grandes corporaciones multimillonarias de los últimos años.

 

¿Y la transparencia?

 

Como parte de la demagogia insultante a la que recurre no sólo Peña sino todos los miembros de la clase política mexicana, la transparencia no podía quedar sin mencionarse. Ésta es aludida como uno de los “ejes estratégicos” de la iniciativa de reforma, incluso en la primera página; sin embargo, las secciones del texto constitucional que se busca reformar no hacen alguna mención adicional a este tema.

 

Es imperativo hacer notar que conceptos como la transparencia, la rendición de cuentas y otros como la reconstrucción del tejido social, son los adornos predilectos de los servidores públicos para decorar sus discursos, pero en la práctica todos ellos son ignorados y despreciados pues de funcionar adecuadamente, serían una herramienta contra la corrupción y la impunidad que por tantos sexenios se han arraigado en el servicio público, beneficiando a cientos de funcionarios en detrimento del patrimonio de los mexicanos.

 

Para la reflexión

 

Como último punto conviene preguntarse en qué momento la gran apuesta del gobierno mexicano será a favor de las energías sustentables o la protección al ambiente. Mientras en otros lugares se pone especial énfasis en desarrollar energías no contaminantes, México parece obstinado en agotar uno de sus recursos naturales… ¿hasta cuándo? ¡Ah! Y del abuso del sindicalismo por parte de los líderes gremiales de los trabajadores de PEMEX mejor ni hablamos.

 

oil spill

Agosto 12 de 2013.

 

TRC

©

One comment

  1. […] En el ámbito económico la población de México ha tenido que sortear una serie de dificultades como el alto índice de desempleo ―¿dónde quedaron las bondades de la vanagloriada reforma laboral?― el desplome de la moneda nacional ante el dólar estadounidense y los altos costos de energía (electricidad y derivados del petróleo) que según se verían disminuidos con la reforma energética. […]

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