El nuevo PRI y el PAN podrido

 

Se aproxima el mes de julio de 2013 y con ello se cumplirá un año de que el Partido Revolucionario Institucional (“PRI”), junto con su entonces candidato, Enrique Peña, obtuvieron la mayoría de los votos en el proceso electoral para definir al sucesor de Felipe Calderón. Hace un año, pues, que el PRI aseguró su regreso a Los Pinos; durante la campaña (y pre-campaña, así como todo el proselitismo al margen de la ley que el PRI y su candidato hicieron) se hizo alusión a un “nuevo PRI”, un partido renovado con una cara joven y agradable a la vista del electorado femenino (según se dijo).

 

Muchos analistas y periodistas, algunas voces respetadas de la academia (y otras no tanto) criticaron que el “nuevo PRI” era sólo eso, un rostro fácil de comercializar, un personaje ¡una pareja! fácil de reconocer para los millones de mexicanos que sólo creen en lo que escuchan y ven en Televisa; un montaje, para enmascarar a los “dinosaurios” de siempre y las prácticas corruptas e ilegales de tráfico de influencia, abuso de poder y nepotismo que tan arraigadas se encuentran en la clase política mexicana. Se dijo hasta el cansancio que el “nuevo PRI” es un mexicanísimo embuste (no con esas palabras, naturalmente).

 

¡Tras las rejas!
¡Tras las rejas!

Veo una diferencia entre el PRI de los años ochenta-noventa y el actual. A riesgo de ser atacado y calumniado por los seguidores de cierto personaje (que no de cierto partido político) diré que sí veo un nuevo PRI, en el que nefastos personajes de la talla de Elba Esther Gordillo y Andrés Granier Melo han sido llevados ante la justicia. Un nuevo PRI en el que Víctor Humberto Benítez Treviño se convirtió en impresentable ante la opinión pública por un evidente abuso de poder del que en última instancia, fue responsable, y por lo tanto, fue separado del cargo. Seguro hay más ejemplos que de momento no me vienen a la mente.

 

Se podrá decir que la aprehensión de Elba Esther Gordillo apesta a la inmundicia de los jurásicos reptiles que orquestaron “El Quinazo” u operaciones similares, llevadas a cabo para legitimar a gobernantes impuestos por “la mafia del poder”. Abundaría en que Gordillo y Granier pueden aún quedar en libertad en los próximos meses o años, sin reparar daño patrimonial alguno y con la posibilidad de quedar absueltos (o no absueltos, pero en absoluta libertad como Florence Cassez, Noé Ramírez Mandujano, Tomás Ángeles Dauahare et al), pero la última vez que revisé, para eso son los procesos penales, para que el órgano investigador pruebe plenamente que su acusación es sólida y acredite la participación del procesado en los hechos delictivos (no al revés). Ante una acusación defectuosa es natural que el procesado deba ser puesto en libertad.

 

En fin, creo que sí nos encontramos ante un nuevo PRI en el que el mandamás del partido (Enrique Peña, indudablemente) no se aleja del pragmatismo que lo llevó a la silla presidencial y ha operado para que quienes habían sido identificados como “sus protegidos” respondan por sus acciones.

 

Se dirá (con razón) que aun así existen prácticas deleznables en el priísmo; que el gobierno clientelar y la demagogia siguen vigentes y que aún faltan muchos servidores públicos corruptos por caer. Estoy, desde luego, de acuerdo con esas voces y espero que todas estas irregularidades sean atacadas por cualquier persona que ostente un cargo público, sin importar el partido del que haya emanado.

 

Las migajas del PAN

 

El Partido Acción Nacional también ha cambiado. No es aquél que vivió épocas de bonanza de la mano de Vicente Fox y otros personajes aciagos como César Nava y Germán Martínez. Es más que nunca una cofradía de miembros de la impresentable clase política mexicana que ante la debacle ha mostrado su vileza y las más rapaces prácticas para tomar el poco poder que queda y desde luego, los recursos.

 

Solución. Cartón de Ahumada para La Jornada.
Solución. Cartón de Ahumada para La Jornada.

 

En última instancia, Ernesto Cordero, Javier Lozano, Gustavo Madero, Jorge Luis Preciado y Roberto Gil sólo pelean por dinero, igual que los canes callejeros pelean entre la basura por copular con una hembra en celo. Y es que si hace quince años la mejor manera de robar dinero en México era teniendo un banco, en los últimos lustros la forma más efectiva de hacerlo es administrando un partido político, y si usted no da crédito a lo anterior, pregúntele al “Niño Verde”.

¿Y el PRD?

 

Es incierto el futuro del Partido de la Revolución Democrática. Para algunos se avecina la “guerra de las izquierdas” ya que Andrés López busca el registro de su propio partido político. Para otros, la opción de López es sana para la vida democrática del país pero el PRD persistirá como un sólido oponente a lo que a muchos les gusta identificar como “el PRIAN” y podrá presentar a un candidato con serias posibilidades para ganar la presidencia en 2018.

 

AMLO-MORENA

 

Mi lectura es que al igual que en la ignominiosa situación del PAN, López busca el dinero que le daría la fundación de su partido político. Me provoca náuseas. El PRD por su parte, tiene todo para ocupar una cómoda postura de oposición, explotando el populismo que tanto se le da, en el marco de la reforma energética (confundida a menudo con la privatización de PEMEX) y la reforma financiera, que sólo se traduce en más impuestos. En sus manos está capitalizar las oportunidades.

Junio 26 de 2013.

TRC

©

 

 

Aclaración al lector: Una vez más reitero mi postura de no simpatía, mucho menos afiliación a alguno de los partidos políticos que existen en los Estados Unidos Mexicanos.

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