#LadyPROFECO joya del clasismo mexicano

La chilanguísima, mexicanísima cultura del ¡qué no sabes quién soy, pendejo!”, Ciro Gómez Leyva[1].

Hace más de un año, concretamente en enero de 2012, en este espacio me referí a una más de las finísimas expresiones del clasismo mexicano, materializada en el caso de Moisés Sacal (México: tierra de “los Moisés Sacal”) y dije: “actos de agresión, humillación, vejación y discriminación, ocurren frente a los ojos de todos los mexicanos de manera cotidiana, pero no es hasta que son exhibidos por las televisoras, que la mayoría de la población los comenta y acaso, atiende.”

Poco o nada ha cambiado el país desde aquella fecha (sería ingenuo pensar en lo contrario) y el clasismo mexicano, así como el inlfuyentismo, siguen siendo nota de primera plana en los tabloides de circulación nacional. Tan sólo en las últimas tres semanas, penosísimos ejemplos de clasismo, influyentismo y exceso han sido exhibidos ante la opinión pública, que los ha identificado como #LadyProfeco, #LadyDeLaRoma (también #LadyDelPorsche), sin dejar de mencionar la selectísima muestra de cinismo exhibida por el otrora Gobernador de Tabasco, Andrés Granier Melo (PRI) al ufanarse de poseer literalmente miles de prendas en su guardarropa. Granier (para quien ya lo olvidó) es acusado de delitos cometidos en agravio del patrimonio de la entidad que gobernó, a la cual dejó virtualmente en la quiebra.

¿A qué viene el recuento? ¡Simple! Quiero hacer notar al lector que la discriminación entre los mexicanos, así como el abuso de poder, son perfectamente normales, no lo celebro ni hago votos para que persistan, pero busco que se reconozca públicamente que son la regla, no la excepción. Lo que se ha convertido en moda es ventilarlos y comentarlos ampliamente con la facilidad que brinda la tecnología y las “redes sociales”, pasando por la posibilidad de anonimato que ofrece la multitud y la posibilidad de firmar con un pseudónimo.

Y si la moda es entrar a Twitter o a Facebook para expresar un comentario de desaprobación, aderezado con un soez insulto en algunos casos, más vale que nos vayamos acostumbrando, porque no parece que vaya a convertirse en algo anticuado en el corto plazo.

En "el antro de moda".
En “el antro de moda”.

Lo que debería cambiar, creo, es la doble moral del mexicano promedio, que no repara en pedir que la #LadyDeLaRoma “se pudra y se la cojan en la cárcel”, pero que busca sobornar al agente de tránsito que va a multarle porque no respetó un semáforo; me refiero también a quienes votaron porque “cuelguen a #LadyProfeco del Ángel de la Independencia y que pongan a su papá de barrendero”, pero que corrompen a alguien para entrar al “antro de moda” sin hacer fila, gustan de comprar boletos en reventa para ver a “Luismi” o para asistir a un juego del “Ame”, o bien, que han exhibido el mismo influyentismo de Andrea Benítez en el ahora célebre Maximo Bistrot, para que sus hijos o sobrinos sean aceptados en una escuela privada bilingüe de supuestos altos estándares de ética e intachable honestidad, todo ello bajo el vergonzoso argumento de que “así funcionan las cosas en México”.

Así las cosas, mientras los analistas elogian el pragmatismo de Enrique Peña Nieto al haber destituido a Humberto Benítez Treviño y mientras otros “conocedores” afirman que es el movimiento perfecto para distraer la atención sobre el cinismo de Granier, creo que el ejercicio interno adecuado sería reflexionar sobre esta apremiante necesidad de los mexicanos por sentirse miembros de un estrato social superior al de los demás, buscando encontrar la salida que lleve a cada individuo a alejarse de la discriminación y el elitismo, así como de todos aquellos quienes en su exquisita ignorancia y desdén los profesan.

(PRI) Humberto Benítez Treviño alias "El Maestro", padre de #LadyPROFECO
(PRI) Humberto Benítez Treviño alias “El Maestro”, padre de #LadyPROFECO

Mayo 15 de 2013.

 

TRC

©


One comment

  1. De acuerdo en casi todo, excepto en que la gente compra en reventa para ver al “ame”, dificilmente se llena el azteca, ¡que weyes los que compran en reventa! por otra parte, ejemplos sobran del clasismo mexicano, de la necesidad de ser parte de lo que esta de moda, de tratar, a duras penas, de portar las mejores marcas! creo, tambien es parte de esa cultura de idolatrar lo externo, de pensar que se es mejor por lo importado desde la música, la ropa, hasta los deportes, etc. No creo que tampoco sea una práctica malvada, al final del día, cada quien tienen los gustos e intereses de su preferencia, sin embargo, lo que si es lamentable es que se utilice eso para hacer menos, todavía menos, a los que menos tienen.

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