La participación de la delegación mexicana en los juegos olímpicos de Londres 2012

Hoy terminaron los Juegos de la XXX Olimpiada en medio de nostalgia, emotividad y una ceremonia de clausura plagada de referencias a la cultura popular inglesa y ¿por qué no? del mundo occidental. A la vez que el fuego olímpico se extingue y los ojos de deportistas y aficionados alrededor del mundo miran hacia Río de Janeiro como el próximo destino olímpico[1], es momento de tomar unos minutos para valorar la participación de la delegación mexicana en esta competencia, en relación a los representantes de los demás países.

 

Deportistas de 204 naciones participaron en esta justa olímpica veraniega, aunque más de 100 de esas naciones tuvieron que ver a sus representantes regresar a casa con las manos vacías, es decir, sin medallas.  Austria, Bolivia, Costa de Marfil, Camerún, Chile, Nigeria, Paraguay, Perú y Uruguay son sólo algunos ejemplos de esta sequía de triunfo.

 

La delegación mexicana que según la información oficial[2] de los juegos se compuso de 106 atletas, obtuvo un total de 7 medallas: una de oro, tres de plata y tres de bronce. Esta cosecha de preseas bastó para que la delegación mexicana se ubique en el lugar 39 del medallero, por debajo de las delegaciones de países como Colombia, Kenia, Rumania, Irán y Kazajstán.

 

 

Conductores de programas deportivos de Televisa y TV Azteca (los grupos mediáticos más grandes del país) insistieron en ejecutar toda maniobra posible para hacer creer a la gente que “somos potencia en tiro con arco y en clavados”, aunque los deportistas de dichas disciplinas no ganaron ninguna medalla dorada.

 

Periodistas deportivos, comediantes, conductores y en general cualquier personaje que apareció en los programas de las mencionadas televisoras, se esforzaron por glorificar la participación de los atletas mexicanos, insistiendo en que fue “la mejor de la historia” (en juegos celebrados fuera de territorio nacional).

 

Considero que los números no mienten y nos demuestran que la participación de la delegación mexicana en Londres 2012 fue anodina y que la cosecha de preseas fue pobre.

 

La delegación mexicana ni siquiera llegó a ubicarse entre las primeras 25 posiciones del medallero.

 

¿Por qué?

 

Si miramos hacia los representativos que obtuvieron más preseas, que fueron los mejores, podemos ver que los Estados Unidos de América con 539 atletas obtuvieron 104 medallas, es decir que en un promedio burdo tenemos que uno de cada 5 deportistas de esa nación norteamericana subió al podio; el representativo Chino conformado por 384 participantes, consiguió 88 medallas, por lo que en un cálculo tan precario como el anterior tenemos que uno de cada 4 atletas chinos se colgó una medalla.

 

El caso de Kazajstán me parece interesante. Un país que se independizó en 1991, que nunca ha figurado entre las listas de los más poderosos en términos económicos, pudo organizar a una delegación de 115 deportistas, entre los que ganaron 7 preseas doradas, una de plata y 5 de bronce.

 

Irán está en una situación similar; un país en constante tensión por conflictos internacionales y ciertamente no una potencia deportiva, contó con 53 atletas en Londres 2012, quienes obtuvieron 12 medallas en total, 4 de ellas doradas, para un porcentaje de efectividad ligeramente superior al de la delegación China.

 

Rumania, Jamaica, República Checa, y Kenia, los deportistas de dichos países tuvieron una actuación mejor a la de los mexicanos.  De Rumania se podrá decir que “son potencia en gimnasia”, pero habrá que recordar que obtuvieron medallas en competencias diversas como esgrima, judo, tiro y levantamiento de peses.

 

De Jamaica y Kenia seguramente se dirá (con razón) que “son potencia en atletismo”, pero son naciones que tienen deportistas potencia en algo, y que sus “promesas de medalla” son cumplidas en cada olimpiada.

 

Mención a parte

 

 

El equipo de futbol que representó a México era una de las “promesas de medalla”. Con un plantel no del todo popular, con la ausencia de refuerzos que se antojaban naturales, como es el caso de Javier Hernández (alias “Chicharito”) y con un entrenador en el que nadie creía (empezando por quien escribe estas líneas), el equipo mexicano de futbol tuvo un torneo más que decoroso y venció en la final no sólo a un equipo que en el papel es mejor, sino que era además el favorito.

 

Debe valorarse a parte el desempeño del equipo mexicano de futbol, que sin excusa cumplió con su  objetivo y que dio a su país la única presea áurea. Un caso en el que el deporte nacional, amado y seguido por muchos, criticado y desdeñado por quienes se asumen intelectuales, rindió al fin el fruto deseado.

 

En el mismo rubro se ubican la guasavense María del Rosario Espinoza y Paola Espinosa, quienes en tae kwon do y clavados, respectivamente, hicieron lo suficiente para subir al podio, accediendo así a una élite de deportistas mexicanas que ganan medalla en dos olimpiadas distintas.

 

Guasave, Sinaloa
Orgullo guasavense.

 

En competencias deportivas uno debe compararse con el mejor, nunca con el peor, y debe aspirar a superarlo o ¿usted se imagina al entrenador del F.C. Barcelona diciendo que el equipo no anda mal porque es mejor que el Osasuna o el Rayo Vallecano? Sería una comparación desafortunada, por decir lo menos ¿no? Los deportistas mexicanos deben entonces compararse con los mejores del mundo y aspirar a derrotarlos en las competencias.

 

En ese orden de ideas es que arribo a la conclusión de que no sirve vanagloriarse por la cosecha de medallas de los deportistas mexicanos en Londres 2012 y que hay un largo camino por recorrer.  El próximo objetivo debería ser estar entre los cinco primeros, o entre los diez primeros del medallero, considerando que por muchas razones obvias (el presupuesto es una de ellas) México no puede tener una delegación tan grande como la de los Estados Unidos de América, pero invariablemente la efectividad y el nivel competitivo si debieran estar a la par.

 

De nada sirve entonces alegrarse porque “no nos fue tan mal como a Irlanda, Finlandia, Argentina, Uruguay, Chile o Ecuador”.

 

Debe reconocerse, sí, a todos los deportistas que han remado contra la corriente de corrupción, nepotismo y negligencia que aquejan al deporte nacional (como en realidad, a todos los rubros en los que el gobierno tiene injerencia); su devoción al deporte, su fervor, su esfuerzo y su dedicación, son desde luego apreciados y agradecidos, sin embargo, la exigencia de que sean mejores debe subsistir para no fomentar el conformismo y la mediocridad que tanto daño han hecho por generaciones a la mayoría de los mexicanos.

Agosto 12 de 2012.

 

TRC

 ©

[1] Para juegos olímpicos de verano, ya que en estricto sentido el próximo destino olímpico es Sochi 2014 (Rusia, a las orillas del Mar Negro).

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