¿Quién ganó el debate?

 

México: cuatro candidatos, cero opciones viables

 

Ayer por la noche se desarrolló en el World Trade Center del Distrito Federal, el primer debate oficial entre los 4 candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos Mexicanos, de cara a la jornada electoral de julio de 2012.

 

 

El evento fue producido por el Instituto Federal Electoral (IFE), quien entregó “el producto terminado” a los medios (concesionarios y permisionarios) que únicamente se dieron a la tarea de transmitirlo.  Atrás quedó la polémica de si Ricardo Salinas Pliego (Televisión Azteca) permitiría el desarrollo y la transmisión de un partido de futbol de su equipo, en lugar de transmitir el debate.  A final de cuentas Salinas Pliego, quien detenta un poder salvaje, hizo lo que le vino en gana (como hacen quienes se encuentran en su situación), transmitió el partido de fútbol y su equipo resultó derrotado contundentemente.  Al momento de escribir estas líneas, Salinas Pliego no ha honrado su palabra, y no ha difundido los ratings, como retadoramente ofreció.

 

Los candidatos no sorprendieron, al menos no a nadie que se diga medianamente informado de la agenda política nacional.  Enrique Peña, Josefina Vázquez, Andrés López, todos ellos evadieron en algún momento u otro, pronunciarse expresamente sobre los temas propuestos; ignoraron el formato del debate que el IFE definió, privilegiando el ataque estéril, la demagogia, el histrionismo e incluso, la escolar dinámica del show and tell

 

Debate 2012. Show and tell
#EpicFail

 

El candidato Gabriel Quadri fue el único que se pronunció de alguna forma sobre los temas propuestos y que respondió preguntas sin evasivas, sin embargo, su actuación está muy lejos de poder ser elogiada, ya que tampoco explicó de qué le sirve al país tener a un partido político como Nueva Alianza, que es controlado por Elba Esther Gordillo, líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.  Y ¡es cierto!, nadie le pidió a Quadri que abordara el tema (¡error!), pero si él quiere convencernos de que es un ciudadano, no un político más, lo primero que tiene que hacer es argumentar decisivamente (1) por qué no es un peón de “la maestra” y (2) por qué beneficia a México continuar financiando a un partido político en manos de tan siniestro personaje (Gordillo).

 

Dicho lo anterior, en opinión de este autor, resulta insultante a la ciudadanía que la clase política mexicana, representada por los 4 candidatos a la presidencia, haya desperdiciado la oportunidad de reivindicarse, en un ejercicio que pudo ser de orden, respeto, propuestas concisas y factibles, así como de sano intercambio de ideas. 

 

Vazquez esgrimió lo que parece ser su único argumento “soy diferente… soy mujer y por eso conozco las necesidades de la sociedad”, a la vez que aprovechó para continuar en su estrategia de decir “Peña miente”.

 

Peña continuó con su dinámica de prometer, de comprometerse, de responder a algunos de los ataques, de eludir los temas relevantes y de abstenerse de elaborar una propuesta concisa para resolver los problemas más graves que enfrenta el país, como lo es, por ejemplo, el tema penitenciario, el cual cínicamente ignoró.

 

El discurso de López es pobre y desgastado; por momentos se erigió en profesor de Historia, por otros en defensor social de causas tan perdidas y antiguas como la pérdida de territorio ante el país vecino.  Se mostró incapaz de dar a conocer una faceta conciliadora y propositiva, ahí radica la pobreza de su discurso, que mantiene como elementos fundamentales la confrontación con las televisoras y con personajes del pasado, como Carlos Salinas y Arturo Montiel.  Quizá su único momento de lucidez fue la declaración final, en la que anunció a quienes pretende incluir en su gabinete, personas como Marcelo Ebarad o Juan Ramón de la Fuente, que gozan de relativa aceptación entre la ciudadanía.

 

Quadri propuso, se dijo a favor de la sustentabilidad, de la protección al ambiente, del alto a los subsidios, del acceso a internet de banda ancha como un derecho humano (sic), “el derecho social por excelencia del siglo 21”, propuso una nueva secretaria (sin más burocracia, dijo) para el sector educativo, ¡así es! Por si no fuera suficiente el poder que Elba Esther Gordillo detenta indirectamente en la actual Secretaría de Educación Pública, Quadri propone darle una más.  Lo anterior es evidencia de que una propuesta entre la lluvia de ataques, no es por definición una buena propuesta.

 

Entonces ¿Quién ganó?

 

La verdad es que nadie.  Unos dicen que ganó la ciudadanía, yo no lo veo así.  Habría ganado la ciudadanía si el debate hubiera sido el escaparate para ver opciones e ideas novedosas y realizables, expresadas por candidatos dispuestos a escuchar a la gente y a trabajar por ella, sin defender intereses partidistas y personales, por candidatos sin “esqueletos en el clóset”, sin turbios pasados que les persigan.  Eso, como se ha expresado, no ocurrió.

 

Son tiempos aciagos para México, tiempos de violencia, de muerte, de corrupción e impunidad.  Ninguno de los candidatos increpó ayer a la actual administración, al titular del Poder Ejecutivo.  Nadie habló de los 60 mil muertos por la guerra de Calderón.  Vázquez habló de las víctimas, pero no reparó en que estas víctimas surgieron por la “estrategia” de “agarrar a escobazos el panal” (Rocha dixit) implementada por el presidente emanado del mismo partido que la postuló.

 

Si hubo alguien que se pronunció en contra de la impunidad, privilegios y excesos de la clase política, fue López, pero fue infecundo a la hora de abordar temas como el del diputado relacionado con la delincuencia organizada (Julio César Godoy Toscano) que su partido protegió, a quien le facilitó el acceso subrepticio al recinto legislativo para acogerse al fuero, que le garantiza impunidad, o el más añejo pero no menos repudiable caso de uno de sus más cercanos colaboradores, René Bejarano, alias el “Señor de las Ligas”.

 

En fin, mienten los representantes de cada uno de los candidatos, quienes 30 minutos después del debate, sentados a la mesa con Joaquín López – Dóriga dijeron que “sin duda” el candidato de su partido ganó el debate.  Se equivocan quienes piensan que “ganó la ciudadanía, ganó México”, pues ante esta no se presentó ayer ninguna opción convincente para dirigir el rumbo del país desde el Poder Ejecutivo.

Mexican Playmate Julia Orayen 

Otra forma de demostrar que la ciudadanía no ganó, es echando un vistazo a todas aquellas publicaciones que estiman que “en el debate ganó la edecán”, una dama de nombre Julia Orayen*, a quienes los encargados de la producción escogieron para aparecer menos de 30 segundos, en un atuendo vulgar y de mal gusto, inapropiado pues, para una ocasión tan formal e importante como la de ayer.  Nuevamente, vemos que la gente se interesa sólo por los detalles triviales, intrascendentes y tiene entonces, las campañas que se merece.

 

 

Mayo 7 de 2012.

TRC

 

*La señorita Julia Orayen ha aparecido en la versión mexicana de la revista “para caballeros” Playboy.

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