El Quinto Informe de Gobierno de Felipe Calderón ¿Qué esperar?

Mañana, 1 de septiembre de 2011, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos habrá de cumplir con la obligación que el texto constitucional (en su artículo 69) le impone, de presentar anualmente ante el Congreso de la Unión un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país.

 

Atrás ha quedado la polémica de si la entrega del informe de gobierno debe entenderse como la ocasión de celebrar el “día del presidente”, al igual que ha quedado atrás la costumbre de que el titular del Poder Ejecutivo se presente ante legisladores, “miembros distinguidos” del gabinete y del Poder Judicial, para pronunciar un discurso insufrible, maratónico y demagógico, seguido de la abrumadora ovación.

 

Nos encontramos en otros tiempos.  Tiempos aciagos en los que el terrorismo es una realidad en el país a consecuencia de la guerra que el titular del Poder Ejecutivo declaró a la delincuencia organizada; tiempos de inestabilidad económica, de transparencia difusa, de incertidumbre en la procuración y el desarrollo de justicia en todos los ámbitos y para colmo, tiempos de sucesión presidencial, pues es innegable que sin ningún respeto por la ley en materia electoral, diversos servidores públicos en función se encuentran en campaña, desde hace varios meses.

 

Cordero
Ernesto Cordero (PAN): uno de los servidores públicos en campaña

 

 

 

¿Qué nos va a decir Felipe Calderón?

 

 

No se necesita ser un genio o experto analista para vaticinar el contenido del mensaje que el titular del Poder Ejecutivo federal transmitirá a la ciudadanía con motivo de su Quinto Informe de Gobierno.

 

Nos hablará de la infraestructura carretera construida (obras faraónicas), de centros hospitalarios inaugurados (aunque los recursos para su óptima operación no estén garantizados a largo plazo), de las reservas internacionales del país (sin precedentes, según él) y de políticas públicas que supuestamente garantizan los servicios de salud a todos los mexicanos.

 

Se regodeará al anunciar el número de presuntos delincuentes de alta jerarquía que han sido detenidos (y que son presentados como culpables ante la opinión pública, sin antes haber sido juzgados), de la supuesta profesionalización de las corporaciones policiales al servicio de la federación, de la inusitada inversión en materia de seguridad pública, y de la “cooperación internacional” a través de la cual se permiten incursiones de agentes o aeronaves extranjeras en territorio nacional para labores de lucha contra la delincuencia.

 

ISR operations: Eye in the sky
MQ-1 Predator. File photo

 

 

Defenderá a muerte la estrategia de su gobierno después de 5 años de haber tomado posesión y a uno de concluir sus funciones.  Nos contará por qué él está en lo correcto y todos los que le criticamos o cuestionamos vivimos en el error.  Buscará convencernos de que su estrategia para enfrentar a la delincuencia es la única viable y de que abandonarla sería irresponsable.

 

 

 

Felipe Calderón podrá decir muchas cosas buenas de su gestión, pero mientras sigamos viviendo en un país donde el salario mínimo es de $59.82 pesos al día, sus auto-halagos y sus expresiones de “ir por el buen camino” son por demás ofensivas a la inteligencia.

 

Los logros que presume en materia de seguridad pública son vejatorios en extremo ante la memoria de las víctimas de los actos más cruentos de los que los mexicanos tengamos recuerdo en las últimas décadas: el hallazgo de fosas clandestinas en San Fernando Tamaulipas (con más de 100 cadáveres si se suman todas), los decapitados y cercenados que penosamente se han vuelto cosa de todos los días, la muerte de más de 52 personas por calcinamiento o por asfixia en el casino Royale de Monterrey, son solo algunos de los ejemplos de estos actos de barbarie que para el gobierno son sólo un “daño colateral” de la estrategia actual.

 

La impunidad por la tragedia de la Guardería ABC (Sonora) es otra de las pruebas de la inoperancia del gobierno que conduce Felipe Calderón.  A la fecha nadie ha sido declarado penalmente responsable por la muerte y las lesiones que sufrieron decenas de menores en el incendio.  También es una prueba de dicha impunidad, el tremendo fiasco que representa la construcción de la “Estela de Luz”, monumento supuestamente emblemático de las fiestas del Bicentenario de la Independencia, que un año después de las festividades no se encuentra ni a la mitad de su construcción y cuyo presupuesto supera los límites de la razón.  Si de algo es emblemática la “Estela de Luz” es de la corrupción e ineficiencia con la que se conduce la actual administración.

 

Así las cosas, la ciudadanía debe estar atenta a lo que el primer mandatario tenga que decirle con motivo de la presentación de su informe al Congreso, para posteriormente, cumplir con el deber ciudadano de exigir una adecuada rendición de cuentas y por otra parte, valorar el desempeño del actual gobierno con miras a la sucesión presidencial de 2012.

Agosto 31 de 2011.

 

 

TRC

©

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