Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia

¿De qué va?

 

Sin libertad de expresión, no hay democracia.

 

 

Abanderados por el movimiento Iniciativa México en su edición 2011, hoy 24 de marzo del 2011, 715 medios de comunicación[1] mexicanos se unieron en la suscripción del ‘Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia’ (en adelante el ‘Acuerdo’), que tiene entre sus objetivos principales el de definir criterios editoriales en el sentido de:

 

  • Tomar postura en contra de la violencia motivada por la delincuencia organizada.
  • Abstenerse de convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada.
  • Atribuir responsabilidades explícitamente, incluyendo los casos en los que la acción del Estado caiga en excesos o ilegalidad.
  • No prejuzgar culpables.
  • Proteger a los periodistas y solidarizarse ante cualquier amenaza o acción contra reporteros y medios.

 

En el Acuerdo se menciona que los medios en conjunto alentarán la creación de un órgano ciudadano de observación que lleve a cabo reportes periodísticos sobre el apego de los medios a los criterios editoriales contenidos en el propio Acuerdo.

 

La suscripción del Acuerdo se da en el marco de una situación sin precedentes por los niveles y las formas que ha adoptado la violencia que proviene de la delincuencia organizada. Esta situación ha puesto a prueba la capacidad del Estado para combatir a los grupos que han hecho del terror su modo de operar.

 Shhh!

 

Se hace expresa referencia a que según los organismos internacionales más importantes en la materia, México es uno de los países más riesgosos para ejercer el periodismo y la libertad de prensa por la presión de la delincuencia organizada, sin embargo no se hace mención a los ataques contra periodistas perpetrados y a veces ejecutados por servidores públicos, aunque se reconoce terminantemente que hoy, la libertad de expresión (en México) está amenazada, estableciendo la premisa de que sin libertad de expresión no hay democracia.

 

Aparentemente la meta principal del Acuerdo es apegarse fielmente a los hechos en las noticias que involucran a las organizaciones criminales, proveyendo elementos contextuales suficientes para su adecuada comprensión.

 

Para leer el texto íntegro del acuerdo, acceder al siguiente vínculo.

 

¿Quiénes lo suscribieron?

 

Medios del mainstream Mexicano principalmente.  Diarios de circulación nacional como El Universal, Milenio, El Economista y El Financiero, entre otros.  Grupos de radio y/o televisión como Canal 22, Once TV México, Televisa, TV Azteca, Radio Fórmula, Grupo Radiocentro y otros.

 

Se adhirieron al Acuerdo instituciones académicas como la Universidad Panamericana, la Universidad Anáhuac y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, así como asociaciones civiles entre las que se encuentran México SOS, México Unido Contra la Delincuencia y Asociación Alto al Secuestro, entre muchas otras.

 

Fungieron como testigos de la suscripción del Acuerdo personalidades reconocidas y líderes de opinión, como José Narro Robles, Julieta Fierro Grossman, Juan Ramón de la Fuente, Federico Reyes Heroles, Hécor Aguilar Camín y otros.

 

¿De qué sirve el Acuerdo?

 

¡Aquí la pregunta interesante! Aún no sabemos de qué servirá y sólo el tiempo nos permitirá responder a esta interrogante.  No podría considerar a priori que la suscripción del Acuerdo es algo negativo, y por el contrario, estimo benéfico que haya algo en lo que los medios del mainstream logren coincidir y alcen la voz para hacer evidente la triste y francamente alarmante situación de violencia que se vive en el país.

 

No obstante, me parece que debería ser objetivo de los medios expresar con contundencia y sin matices (incluso en el exterior) cualquier deficiencia que se aprecie en la estrategia del Estado en la lucha contra la delincuencia organizada; cualquier abuso en el uso de la fuerza pública por parte de militares hacia personas civiles inocentes y establecer como criterio editorial la tolerancia cero a las lesiones y homicidios cometidos por las “fuerzas del orden” en agravio de personas inocentes, lo cual es convenientemente identificado por el Estado como “daño colateral”.

 

Dicha tolerancia cero debería aplicar también a todas las agresiones que sufren periodistas por parte de agentes del Estado (ejército y cuerpos policiales, locales y federales), así como cualquier ataque a la libertad de expresión o intento de censura que provenga de alguno de los poderes ejecutivo, judicial o legislativo.

 

Nota personal: Celebro que los suscriptores del Acuerdo se hayan comprometido a abstenerse de usar inadecuadamente términos jurídicos que compliquen la compresión de los procesos judiciales en contra de la delincuencia organizada.  Ya era hora de que se tomaran acciones para evitar en medios de difusión nacional expresiones como “se interpuso una demanda penal ante la Procuraduría de Justicia”, “el juicio se ventila ante el agente del Ministerio Público” o “el Ministerio Público giró una orden de aprehensión por el delito de asesinato”, entre otras inexactas y desafortunadas frases que impiden entender una noticia. 

 

Marzo 24 de 2011.

 

TRC

©

 AK-47


[1] Cifra aportada por la versión en línea del periódico Milenio.

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