Distrito Federal: reprobado en materia penitenciaria

¿Estás leyendo Marcelo?

 

En un año como este 2011, de elecciones locales y previo a la elección para Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, las aspiraciones políticas de los servidores públicos en activo se hacen evidentes.  Así, tenemos a personajes como Marcelo Luis Ebrard Casaubón, quien aprovecha la plataforma que le brinda su puesto como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, para hacer notar su pretensión de competir en la carrera presidencial del 2012.

 

Antes de aventurarnos a vaticinar si Marcelo Ebrard será o no el candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD) para la contienda electoral del próximo año, debemos hacer un ejercicio de evaluación a su gestión como servidor público hasta el momento.  Particularmente, en esta ocasión concentraremos la atención a un rubro en el que no sólo él, sino muchos otros gobernantes, tanto en el nivel local, como federal, han fracasado colosalmente: los centros penitenciarios.

 

Así, analizaremos datos del último Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) divulgado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que nos presenta cifras francamente escalofriantes.

 

Para empezar, nos referiremos al Reclusorio Preventivo Sur, en el que la división entre internos del fuero común (local) y del fuero federal es nula, al igual que la división entre internos procesados y sentenciados, ésta última, ordenada por el texto constitucional.  En ambos indicadores, el Reclusorio Preventivo Sur obtuvo una calificación de 0.0 (en escala del 0 al 10, que es con la que se evalúan todos los indicadores del DNSP a los que nos referiremos en el presente documento).

 

La situación no es mejor en el tema de los derechos humanos que garantizan el mantenimiento del orden y la aplicación de sanciones, ya que no existe difusión del reglamento del centro de reclusión entre los internos, indicador en el que también se obtuvo una calificación de 0.0.

 

En referencia a los derechos humanos que garantizan una estancia digna y segura en prisión, tenemos que el Reclusorio Preventivo Sur obtuvo una calificación de 1.0 en el indicador de mantenimiento e higiene en los módulos (dormitorios), mientras que en el indicador de confianza de los internos para pedir audiencia a las autoridades, la calificación fue de 0.0, es decir, dicha confianza es simplemente inexistente.

 

Por cuanto hace al Reclusorio Preventivo Oriente, tenemos que la división física entre internos procesados y sentenciados, así como la división entre internos procesados por delitos de fueros distintos, es también inexistente.  No obstante, las condiciones de mantenimiento e higiene en los módulos son ligeramente mejores que en el Reclusorio Preventivo Sur, pues se obtuvo una calificación de 4.0, aunque recordemos que sigue siendo inaceptable, pues la escala de evaluación es de 0 a 10.

 

Un indicador que revela el alarmante hacinamiento que existe en los centros de reclusión es el de espacio en razón del número de internos.  El Reclusorio Preventivo Oriente obtuvo una calificación de 2.0, lo cual revela que tiene más sobrepoblación que el Reclusorio Preventivo Sur.

 

El Reclusorio Preventivo Norte no es la excepción en temas de sobrepoblación, y cuenta también con una evaluación de 2.0 en el indicador de espacio en razón del número de internos.  En los indicadores de condiciones materiales del comedor, así como mantenimiento e higiene del comedor, el Reclusorio Preventivo Norte obtuvo una inaceptable calificación de 3.0.

 

Por su parte, la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla presenta calificaciones bajas en los indicadores de condiciones materiales (y mantenimiento) del área para la visita íntima, con 3.0, lo cual evidencia el descuido que existe sobre estos espacios.

 

La atención integral (social, médica, psicológica y psiquiátrica) que se brinda en la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla merece para el DNSP una calificación de 3.0, lo cual indica la deficiencia que existe en dicho tema al interior del mencionado centro penitenciario.

 

Podríamos continuar por mucho tiempo haciendo referencia a cada uno de los 10 centros de reclusión del Gobierno del Distrito Federal, pero para mayor información, consúltese el DNSP pulsando aquí.

 

En conjunto, dichos centros de reclusión merecieron las siguientes calificaciones, todas ellas inaceptables y menores a las obtenidas en el diagnóstico del año anterior:

 

DNSP DF calificaciones 2007 2009

 

Marcelo Ebrard Casaubón

 

Las cifras nos muestran sin lugar a dudas que la administración de Ebrard ha sido omisa en mejorar las condiciones de los centros de reclusión, y peor aún, es responsable de su deterioro, demostrando su desinterés y flagrante incapacidad para solucionar la problemática penitenciaria, situación que repercute en el hecho de que la readaptación social (hoy identificada como reinserción del sentenciado a la sociedad por el texto constitucional) sea lógicamente imposible.

 

Celina Oseguera

¿Quiénes son los culpables?

 

 

No sólo el señor Marcelo Ebrard, desde luego.  Celina Oseguera Parra es la titular de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, quien debe compartir con Marcelo Ebrard el monumental fracaso de su gestión en materia penitenciaria.

 

A su nombre se suma el de su superior, José Ángel Ávila Pérez, (titular de la Secretaría de Gobierno) pero también el de todos los subordinados de Oseguera, especialmente los Directores y Subdirectores Técnicos de cada uno de los centros de reclusión, que día a día desempeñan un trabajo deficiente e insuficiente, para que las cárceles de la ciudad sean paraísos de la suciedad, la corrupción y lo que es peor, del adiestramiento para el delito.

 

Cuando un equipo de trabajo es incapaz de lograr sus objetivos, debe evaluarse la pertinencia de que sus miembros permanezcan en el cargo; debe evaluarse su gestión y determinarse quiénes son los responsables del fracaso.  Deben tomarse acciones inmediatas, de contención respecto al daño que el fracaso causó y de corrección para asegurarse de que el fracaso no se repetirá.

Celina Oseguera
¿Hasta cuándo vas a hacer tu trabajo Celina?

 

En el caso que nos ocupa, no veo quién le exija a la actual administración perredista del Gobierno del Distrito Federal, que rinda cuentas por las cifras que arroja el DNSP (y que se quedan cortas ante la realidad que se vive al interior y alrededor de los centros de reclusión); tampoco veo que el Sr. Ebrard haga los cambios en su equipo para corregir el rumbo. 

 

Por el contrario, veo que él tiene aspiraciones políticas importantes de cara al año próximo, y veo mucha gente que le apoya, algunos incondicionalmente, dejando de lado las penosas cifras que evidencian un sistema penitenciario inoperante… y sin mencionar otros temas igual de relevantes e igual de deficientes como la procuración y desarrollo de justicia. ¡Total! ¿A quién le importan los reclusos? Ellos no votan ¿o sí? Pero cuando salen de prisión, a la gente sí le gusta quejarse de que son reincidentes.

 

Marzo 15 de 2011.

 

TRC

©

3 comments

  1. […] Si bien es cierto que no se puede readaptar lo que no había estado adaptado (Susana Barroso dixit), también lo es que el problema no puede ser resuelto si no es reconocido[1].Viene al caso lo anterior ya que en esta época de campañas políticas permanentes, ningún gobernante ha dado la cara para reconocer la profunda crisis que envuelve a los centros de reclusión, ni siquiera en el ámbito local. Por el contrario, servidores públicos que “van de salida” como Marcelo Ebrard, se auto-elogian, sin rendir cuentas a nadie por la paupérrima situación en que dejan las cárceles. […]

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