Presunto culpable. Censura en México a polémico documental

A mediados de febrero de 2011 se estrenó en salas comerciales de cine el documental titulado ‘Presunto culpable’[1], que da a conocer la historia de una persona que fue ilegalmente detenida, procesada y condenada por un homicidio que no cometió.  La cinta expone desde las vivencias de Antonio Zúñiga, las deficiencias del sistema judicial en materia penal, en el que la presunción de inocencia (ordenada por el texto constitucional) es letra muerta, y se ve superada por las absurdas y excesivas cargas de trabajo, la ineficiencia, la notoria ignorancia de los servidores públicos, la corrupción y en última instancia la apatía social ante la podredumbre de la procuración y el desarrollo de justicia, así como los mecanismos de reinserción social.

 

El miércoles 2 de marzo de 2011, la titular[2] del Juzgado Décimo Segundo de Distrito en materia Administrativa en el Distrito Federal, concedió la suspensión provisional en el juicio de amparo que promovió Víctor Manuel Reyes Bravo (familiar del occiso Carlos Reyes Pacheco, supuesta víctima de Zúñiga) en contra de actos de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, dependiente de la Secretaría de Gobernación, consistentes en la autorización de la distribución y exhibición de la obra cinematográfica antes mencionada.

 

La suspensión provisional concedida tiene como efecto la orden de interrumpir precisamente la distribución y exhibición del documental en las salas de cine.  La audiencia incidental está programada para el viernes 11 de marzo del año en curso.

 

Es a todas luces evidente que la decisión de conceder la suspensión provisional en el caso que nos ocupa, constituye un grave ataque contra la libertad de expresión de los creadores de la obra y su derecho a informar, así como un flagrante embate al derecho a recibir información del público interesado en conocer la obra.  Estos atropellos son fraguados precisamente por el Poder Judicial, que es exhibido como negligente, ineficiente, corrupto e inoperante por el documental hoy censurado.  Una mafia a la que sus integrantes con penosísimo orgullo identifican como “la gran familia judicial”.

 

Cabe destacar que mi expresa oposición a cualquier acción que busque menoscabar la libertad de expresión, de ninguna manera implica que los derechos de terceros queden desprotegidos.  En el caso que nos ocupa, estimo que el quejoso en el juicio de amparo tiene otras vías por las cuales puede reclamar el resarcimiento al supuesto daño moral, que la exhibición de la obra le causa, situación que evidencia aún más la ilegalidad en la concesión de la suspensión provisional.

 

Increible que un juez federal ordene que no se transmita una película como presunto culpable,es un abuso en contra de libertad. La película relata hechos verídicos y mi gobierno va a impugnar esa resolución. No debe ni puede permitirse la censura (sic) Marcelo Ebrard (@m_ebrard) vía Twitter.

 

Por supuesto estaremos al pendiente del desenlace de este polémico asunto.

 

Mi opinión sobre el fenómeno mediático y social que ocasionó la exhibición del documental:

 

‘Presunto culpable’ no muestra escenas o situaciones que puedan ser nuevas o previamente desconocidas para ningún abogado penalista o estudiante de la licenciatura en Derecho, que haya tenido contacto con las agencias del Ministerio Público, los juzgados penales o los centros de reclusión.  Tampoco para las personas que trabajan en dichos lugares (o directa o indirectamente viven de ellos), o para quienes han tenido el infortunio de ser parte (o testigos) en averiguaciones previas o procesos penales.

 

Encuentro profundamente lamentable el hecho de que sea sólo a través de una sala de cine comercial que la sociedad busque conocer la inmundicia entre la que se desarrolla la justicia penal en México.  Así, estimo hipócrita la supuesta indignación que la gente expresa después de ver el documental, pero sin nunca antes haber mostrado ni siquiera preocupación por la ineficiencia del sistema, sintiéndose ajeno porque a final de cuentas “nunca le ha tocado vivirlo”. 

 Reclusorio Sur 2010. Foto de archivo

Considero que el querer conocer el sistema judicial del país desde una butaca de Cinépolis® o Cinemex® (o peor aún, pretender emitir una crítica seria tras haber visto un documental sobre el tema) es tan banal y pedestre como querer aprender Historia de México a través de la televisión de Azcárraga, o lo que es igual, sentirse experto en la materia tras haber visto ‘El vuelo del águila’, ‘Gritos de muerte y libertad’ y otras telenovelas “de época” exhibidas por el “canal de las estrellas”.

 

Por otra parte y con independencia de lo anterior, reconozco el esfuerzo de los productores y del equipo de defensores que hicieron posible la filmación y distribución del documental.  Mis respetos para ellos.

 

 

Marzo 3 de 2011.

 

TRC

©


[1] Premio al mejor documental East End Film Festival. London 2010.

[2] Blanca Lobo Domínguez

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