La resaca del bicentenario

 

“Hoy somos: un país de xenófobos que reclama buen trato a sus migrantes; de intolerantes que exige tolerancia a sus peculiares hábitos y costumbres; de racistas que condenan la discriminación en otras partes del mundo… Una nación de hipócritas que proclaman su patriotismo a los cuatro vientos mientras que lo minan todos los días desobedeciendo las más mínimas y elementales normas de conducta ciudadana.” Gabriel Guerra[1]

 

Millones de habitantes de los Estados Unidos Mexicanos celebraron en días pasados el bicentenario del inicio del movimiento de independencia, sin ninguna magna obra que inaugurar, como se había planeado.  Soberbios espectáculos de luz y sonido, bebidas importadas, comida típica y pirotecnia en exceso (nociva al ambiente) se apreciaron en plazas públicas a lo largo y ancho de la república mexicana, sin reparo alguno en los multimillonarios gastos del festejo.

 

Hoy, después de los días inhábiles y de regreso a las responsabilidades académicas y laborales, los mexicanos se enfrentan a la inminente resaca que los festejos les han dejado.

 Felipe Calderón en el Bicentenario

En primer término debe hablarse de la transparencia difusa que ha imperado respecto al monto global del dinero público gastado en los festejos, y es que al día de hoy, ninguna dependencia ni entidad de la administración pública federal ha informado el gran total de las erogaciones hechas para las celebraciones del bicentenario, incluyendo actos masivos, desfile militar, acciones de difusión etcétera.  Todos se dicen incompetentes para abordar el tema y únicamente se han hecho afirmaciones confusas y suspicaces declaraciones inexistencia respecto los documentos en que pueda contenerse dicha información.

 

Pero no todo fue derroche y algarabía en el territorio nacional, y no por desinterés o desdén hacia la ocasión, sino que mientras la embriaguez del pueblo y la soberbia y glamur de los gobernantes se encontraban en el clímax, algunos municipios de Oaxaca, Tabasco y Veracruz se encontraban literalmente bajo el agua a causa de las precipitaciones de la temporada, siendo la última de las entidades mencionadas la más afectada hasta el momento, ya que además fue asolada por el fenómeno meteorológico Karl.

 Karl en Veracruz

Zonas del país en las que se vive en pobreza extrema, fueron afectadas por estos desastres naturales, sin embargo, la ayuda humanitaria sigue hoy en centros de acopio y mientras la catástrofe ocurría, el personal militar se encontraba en uniforme de gala desfilando por las calles y recibiendo aplausos de los mexicanos que no tienen memoria de los civiles que han sido ejecutados en los últimos años por esos mismos militares y que el gobierno insiste en llamar víctimas o daños colaterales de la “guerra” contra la delincuencia organizada.

Desfile militar 2010

Conmemorando el 85

 

La resaca ocurre en el marco de la conmemoración de otros hechos de la naturaleza que castigaron severamente al pueblo mexicano: los sismos de 1985, que cobraron miles de vidas, dieron vida a lo que hoy se conoce como la “sociedad civil” y pusieron en evidencia la lenta capacidad de respuesta del gobierno ante una situación de crisis.

 

En aquella ocasión fueron los ciudadanos quienes pusieron manos a la obra para las labores de rescate, acopio y distribución de víveres, sacando adelante a la ciudad insignia de la nación mexicana; hoy el país necesita de igual forma que los ciudadanos sean quienes llenen el vacío que han creado los servidores públicos corruptos e incapaces, no sólo para atender a los damnificados de los desastres naturales, sino para acoger a las víctimas de la mal llamada guerra contra el crimen organizado, y erradicar paulatinamente a la sociedad delincuente que detenta el mando de ciudades enteras, a la vez que se atiendan otros problemas fundamentales como la educación pública y el saqueo (y mal uso) de recursos naturales no renovables.

 

Los ciudadanos con consciencia, con sed de transparencia y rendición de cuentas, con memoria de la historia reciente, pero sobre todo con indignación por la caótica situación que se vive, son quienes conforman la resistencia contra aquellos que buscan que el país permanezca teñido de rojo por la sangre derramada por la violencia que generan los delincuentes y sus encubridores, así como en contra de quienes buscan que la ignorancia y la mediocridad impere en la población, para continuar con sus lucrativos proyectos y saciar su hambre de poder.

 

2010
¡Viva México!

 

¡Muera el mal gobierno!

 

Septiembre 20 de 2010.

 

TRC

©


[1] Gabriel Guerra para El Universal (Septiembre 6 de 2010).

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