Violencia en Ciudad Juárez: el ¿qué hacer? Y el por qué no se hace

 

Ciudad Juárez es la ciudad más peligrosa del mundo” es lo que declaró abiertamente en 2009 la organización no gubernamental denominada Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal A.C.[1] [2]

 

Dicha aseveración probablemente podría ser debatible, ¿en realidad es Cd. Juárez más peligrosa que Kinshasa, Bagdad o Kabul? No lo sabemos, pero definitivamente no es de nuestro interés comparar a una ciudad mexicana con la de otros países inmersos en conflictos armados y/o guerrillas.  La realidad es que la sangre corre por las calles de aquella ciudad fronteriza, la población se encuentra atemorizada y los grupos de delincuentes operan impune y cínicamente ante la mirada pasiva del Estado[3].

 

En días pasados, los ojos del mundo voltearon nuevamente a Cd. Juárez, pero en esta ocasión no fue por los llamados “feminicidios” sino porque un grupo de estudiantes (la mayoría de ellos menores de edad) fue ultimado salvajemente en una fiesta por un comando de individuos fuertemente armados[4].

 

Estos hechos violentos reavivaron el clamor de seguridad y justicia de la opinión pública, y sirvieron para que las autoridades de todos los niveles aprovecharan para declararse incompetentes para solucionar el problema y descalificar a sus contrapartes.

 

De los cárteles a los carteles. Por Rocha para "La Jornada"

 

 

Considero que no es necesario hacer una relación de todos los sucesos violentos y hechos delictuosos que han ocurrido en Ciudad Juárez en los últimos años y que por el contrario podemos dar por hecho que en Ciudad Juárez la paz pública es hoy inexistente y el Estado ha fallado en su obligación de garantizar la seguridad pública y la protección a los derechos fundamentales a la vida y a la justicia.

 

¿Qué hacer?

 

El Estado se ha mostrado desconcertado e impotente para solucionar la crisis de seguridad en Cd. Juárez.  Algunos diarios como La Jornada comienzan a hablar de que el gobierno pretende hacer frente a la situación con el nombramiento de un comisionado (civil) que se encargue del mando de las operaciones policiacas y militares, así como de la instrumentación de los programas sociales y económicos[5].

 

Mucho se debate, mucho se analiza, mucho se dice, pero lo necesario no se hace

 

Cuando en el juego surge una duda o controversia uno debe acudir a “las reglas del juego”; bien, en este caso dichas “reglas” están contenidas en un documento denominado Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.  El texto constitucional ordena en su artículo vigésimo noveno qué se debe hacer en un caso como el que hoy vive Cd. Juárez, quién lo debe hacer y cómo debe hacerlo, veamos:

 

Artículo 29. En los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, de acuerdo con los Titulares de las Secretarías de Estado, los Departamentos Administrativos y la Procuraduría General de la República y con aprobación del Congreso de la Unión, y, en los recesos de éste, de la Comisión Permanente, podrá suspender en todo el país o en lugar determinado las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación; pero deberá hacerlo por un tiempo limitado, por medio de prevenciones generales y sin que la suspensión se contraiga a determinado individuo. Si la suspensión tuviese lugar hallándose el Congreso reunido, éste concederá las autorizaciones que estime necesarias para que el Ejecutivo haga frente a la situación, pero si se verificase en tiempo de receso, se convocará sin demora al Congreso para que las acuerde. (Énfasis añadido).

 

El precepto en cita establece claramente y sin lugar a dudas lo que puede hacer el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos ante un caso como el de Cd. Juárez.  Incluso no limita estas acciones a una “perturbación grave de la paz pública” (la cual no define) sino que ordena que ante cualquier otro caso que ponga a la sociedad en grave o peligro, el titular del Poder Ejecutivo puede suspender las garantías en un lugar determinado para hacer frente rápida y fácilmente a la situación.

 

Así las cosas, tenemos que el titular del Poder Ejecutivo encuentra en el texto constitucional una forma de proceder ante una situación de peligro para la sociedad. 

 

¿Por qué no se hace?

 

Son muchas las razones; la primera de ellas es que los actores políticos se niegan rotundamente a reconocer que en Cd. Juárez el Estado ha fallado.  Si el titular del Poder Ejecutivo pidiera la aprobación del Congreso de la Unión (o de la Comisión Permanente, según fuera el caso) para suspender en Cd. Juárez las garantías que impiden hacer frente rápida y fácilmente a la situación, estaría tácitamente reconociendo que él y su equipo han sido incapaces de dar solución a los problemas de inseguridad, corrupción e impunidad que afectan a Cd. Juárez.

 

En primer término ello implicaría que tanto el presidente como el partido político que lo postuló asumirían el costo político de la monumental falla, y  se estaría asumiendo a priori el costo político de las consecuencias de la suspensión de garantías (si esta fuera aprobada), es decir, el descontento de los residentes de aquella ciudad que no estuvieren de acuerdo con la medida, así como las eventuales repercusiones en términos de resultados, ya que existe la posibilidad de que ni con esta medida (worst case scenario) se restablezca el orden y la paz pública en la fronteriza ciudad.

 

En otras palabras, es claro que el titular del Poder Ejecutivo no estaría dispuesto a asumir el costo de ser una persona honesta y que reconoce que puede equivocarse, ni a arriesgarse a asumir el costo de que su nueva estrategia fallara también.

 

La segunda razón por la que el Presidente no procede de acuerdo a lo que ordena el texto constitucional es porque sabe que el partido político que lo postuló no tiene mayoría en el Congreso de la Unión, lo cual à la mexicaine se traduce en que el Poder Legislativo rechazaría contundentemente su propuesta, siendo la memoria histórica de corto plazo el principal sustento de tal aseveración.

 

La actual legislatura y la anterior se caracterizan por desestimar, descalificar y rechazar en automático cualquier iniciativa del titular del Poder Ejecutivo o que haya sido formulada por integrantes del Partido Acción Nacional, exceptuando aquellas en las que la operación política “la construcción de acuerdos” (o bien, los intereses partidistas) permitieron reformas que se etiquetaron de “urgentemente necesarias” como el aumento a los impuestos por mencionar sólo una.

 

En ese orden de ideas es muy probable que si el Presidente pidiera al Congreso de la Unión su aprobación para suspender las garantías en Cd. Juárez, el Congreso de la Unión no la daría y la oposición tomaría ventaja sin piedad para superar al Partido Acción Nacional en el siguiente proceso electoral.

 

La tercera razón que analizaremos es la más aparente: el Presidente simplemente no quiere.  ¿Por qué no quiere? Bueno, hay también varias respuestas. 

 

En un primer plano debe decirse que para solicitar la suspensión de garantías en términos de lo ordenado por el texto constitucional, el Presidente necesitaría el acuerdo de los titulares de las Secretarías de Estado (que bajo el esquema actual son verdaderos siervos del titular del Poder Ejecutivo) y del titular de la Procuraduría General de la República (quien ha demostrado ser su “protegido” y fiel lacayo con el asunto de los matrimonios gay en el Distrito Federal).  En mérito de lo anterior es claro que el Presidente tendría el apoyo de todo su gabinete para acudir ante el Poder Legislativo, pero tal parece que no quiere servirse de dicho apoyo y prefiere (como ha hecho hasta ahora) permanecer pasivo.

 

Ello denota que no tiene la intención de hacer frente al problema de violencia e inseguridad en Cd. Juárez, ni hacer todo lo que está de su parte para llegar a una solución.  Bien podría el Presidente usar el apoyo de su gabinete y hacer una propuesta verdaderamente radical para solucionar el problema, dejando en manos del Congreso de la Unión la decisión final y trasladarle el costo político a la oposición que eventualmente no aprobaría su propuesta, pasando a la historia como el “primer presidente de México que trató de hacer algo para acabar con la delincuencia organizada”, pero parece que ese es un título que no le interesa poseer.

 

¿Por qué la pasividad? No lo sabemos en realidad y quien se jacte de saberlo con certeza probablemente esté equivocado.  Pactos ocultos con la delincuencia organizada a los más altos niveles, acuerdos con agencias de gobiernos extranjeros que se benefician del tráfico de drogas, sumisión a ex-mandatarios perversos (nacionales y extranjeros), ignorancia o indiferencia del actual mandatario, you name it!  La verdad es que teorías bizarras (acertadas o erróneas) sobran y lo único cierto es que nunca sabremos a ciencia cierta qué oscuros intereses mantienen al gobierno federal como un simple espectador de la lucha entre cárteles con efectos colaterales devastadores para la ciudadanía.  

 

En México por lo menos ha quedado plenamente demostrado que la alternancia en el poder no es la solución al problema de la delincuencia organizada.  Problemas radicales requieren soluciones radicales (que pueden ser impopulares o incómodas en principio) que al parecer nadie está dispuesto a tomar.

 

Febrero 9 de 2010.

 

TRC

©


[1] http://jorgesantacruz.radiotrece.com.mx/2009/02/13/juarez-la-ciudad-mas-peligrosa-del-mundo/

[2] http://blogs.reuters.com/global/2009/08/28/violent-ciudad-juarez/

[3] Carlos Loret de Mola en su nota de hoy dijo sobre la violencia en Cd. Juárez: el Estado mexicano asume el papel de espectador, que llena la arena pero no se sube al ring.http://www.eluniversal.com.mx/columnas/82322.html

[4] http://www.eluniversal.com.mx/nacion/175481.html

[5] http://www.jornada.unam.mx/2010/02/08/index.php?section=politica&article=003n1pol

One comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s